Al
poco tiempo comencé a trabajar ayudando en una cervecería familiar en la
localidad de Quilmes. Confitería El Faro.
Cierta vez reparé que próximo al mediodía en una de las mesas, abandonado y
abierto, alguien dejaba un ejemplar del diario Clarín. El mismo tenía en la
primera plana una minúscula etiqueta con el nombre de su destinatario. No sé si
se seguirá estilando esa vieja usanza de personalizar el periódico; pero entonces
así se acostumbraba. Alguien anónimo lo dejaba invariablemente sobre la misma
mesita todos los días. “Sin vislumbrar
que aquel matutino mudaría los aires de mi existencia hasta la fecha, lo guardé
celosamente. Aquél parroquiano que renunciara a su diario, sin saberlo, había
sellado mi vida para siempre.”
III
Mas tarde
comencé a repasar aquel ejemplar y detenidamente eché un vistazo sobre los
avisos clasificados hasta que tropecé con uno en particular. El mismo rezaba
puntualmente lo siguiente:
"Teatro Independiente acepta jóvenes integrar
elenco - Presentarse todos los sábados a partir de las dieciocho treinta horas
en Paraná y Sarmiento. Consultar por Irena Dodal."
No pude presentarme sino dos semanas más tarde. La primavera en octubre de 1972 ya irradiaba días de sol y de calor. Desconociendo si todavía estaba vigente aquel aviso, hasta ahí me aventuré. Otra vez daría varias vueltas la manzana. Me juzgaba inexperto en este tipo de experiencias y me resultaba insólito que la dirección fuera la de un bar. El lugar era la “Confitería Las Palmas”. Está emplazado frente al Teatro Municipal General San Martín, sobre las esquinas de las calles Paraná y Sarmiento, en Capital Federal. (Readaptando este texto en el día 13 de noviembre de 2009, debo aclarar que esta confitería ya no existe.) En lo profundo de mi ser se acrecentaba una gran incertidumbre. A pesar de ello vacilante entré a la cafetería. En tanto le consultaba al mozo pude advertir que aventajando unas mesas alumbradas por una exigua luminosidad, al reparo de una plantas artificiales, se distinguía un cartelito con letras de acrílico donde se podía leer claramente - ESTUDIOS PARANÁ - SALAS DE ENSAYO -. El entendimiento me señaló que al fin había dado con el lugar que buscaba. El mozo me guió cortésmente hasta unas escalerillas que en espiral ingresaban hasta el subsuelo. A mis oídos llegaban las notas de un piano que repetían escalas sin cesar. Detrás de una mesa estaba un señor quien inquirió el motivo de mi entrevista. Le revelé el aviso clasificado en el diario. Me acercó hasta una puerta que tenía un rosetoncito de vidrio e ingresé directamente a un pequeño estudio. Desde otra de las aulas una voz femenina vocalizaba alguna composición. Donde yo había ingresado ví un piano, un barral para danzarines, dos espejos y varias butacas. Algunas personas escuchaban atentamente a una dama. La mayoría de aquellos asistentes era gente muy joven. Tenía yo quince años. Era muy tímido pero me exteriorizaba muy resuelto. Mis principios estaban decididos a afrontar lo desconocido con irrebatible vehemencia. Por cierto, me pilotaba el entusiasmo. Mi búsqueda era acertar un lugar en el teatro. Esa tarde me encontraba acalorado después de haber dado un sinfín de volteos y disimular tantas peripecias hasta tocar ese sitio. Me senté junto al auditorio que rodeaba a esta señora mayor. Aparentaba tener setenta años. La apreciaba muy exótica, de estatura mediana. Vestida de pantalones negros con una chaquetilla al tono que remataba con una especie de ponchito saturado de flecos. Desde su cuello se destacaba un colgante de metal donde pendía simpáticamente un pequeño robot. Lucía pulseras y se subrayaba una de viso verde esmeralda. Sus manos muy finas, sus cabellos cortos a la altura de los hombros. Sus ojos celestes grisáceos. La señora echaba párrafos con una dura cadencia extranjera. Al conferenciar retenía su exposición para examinar en castellano los términos que utilizaría para desarrollar su conversación. Nombraba a artistas y escritores que entonces yo apenas atinaba a reconocer: Lee Strasberg; Guy de Maupassant, Eleonora Dusse, Isadora Duncan, Sara Bernhard.
Yo me conservaba alerta, atento.
Mi cara transpiraba como si estuviera a cincuenta grados bajo pleno sol. Su
perorata me bombardeaba los sentidos. De cuando en cuando ella reparaba en mí.
Luego me consultó mi nombre. Me preguntó el por qué de mi presencia. Le
expliqué algunos pormenores de mis inquietudes teatrales. Seguidamente,
continuó con su clase.
IV
Prosiguió
argumentando acerca de la escuela teatral inédita que impulsara el gran Director
teatral Max Reinhardt. Que otros no tardarían en imitar. Juzgaba que este Director
fue un transformador de la escena. Max Reinhardt junto a Richard Strauss, y
Hugo von Hofmannsthal, fueron los mentores de los Festivales Teatrales de Salzburgo,
que se perpetran desde 1911 hasta la
fecha durante el mes de Agosto. Revelaba
que él había sido un precursor en el teatro experimental europeo. Un innovador,
según su juicio “dodaliano”, no solo del teatro occidental sino
universal. Había despojado al teatro conservador de los fastuosos y
grandilocuentes decorados. Max Reinhardt supo conquistar a sus contemporáneos e
instruidos puristas de la escena. A aquella casta solemne, quienes se atribuían
el derecho de encarnar un teatro prodigioso pero mesurado. - Explicaba esta
docente.- “Él, rompió con todas
esas estructuras y completó la idea de teatralizar sus puestas con una
disposición escénica distinta”. Exhibió el “Misterio Medieval” sobre
portentosas gradas, rampas y escalinatas. Con esta metodología beneficiaba el
lucimiento de los actores con una fresca y atrayente propuesta. Los comediantes
se desplazaban sobre esas márgenes rústicas e ilusorias, y en su
desenvolvimiento artístico se distinguían con un carácter notorio. De este modo
traía a la actualidad de aquellos años, el teatro antiguo como lo hicieron los
histriones frente a los pórticos de las catedrales.
Los cómicos y
juglares deambulaban de pueblo en pueblo acarreando viejas historias. Alguna de
esas leyendas pasó de boca en boca hasta que, finalmente, Hugo Laurenz August
Hofmann von Hofmannsthal, supo plasmar en su divino texto que exhibe los aires
de Cada Cual. Obra que describe la vida del déspota quien, embelesado ante su fortuna
sólo se ocupa de los placeres materiales. Debido a su avaricia, confina entre
renglones los quehaceres espirituales. Entretanto la representación de Cada
Cual, todos los años se celebra en el marco de los festivales sacros y en una
de las ciudades más atractivas de Europa. En la explanada superior frente a la
esplendorosa Catedral de Salzburgo; aún hoy genera interés en el público de
todo el globo y atrae ineludiblemente a los más significativos eruditos del
teatro. “Afortunadamente durante mis años más jóvenes, tuve la posibilidad
de recorrer esta ciudad y su escenario natural en dos oportunidades. Redacto
este ensayo reconociendo que este Misterio de origen remoto también se
despliega en otros festivales europeos: Milán - París - Londres, etc. El pasado año 2009 y en homenaje a esta ilustre maestra, visité Austria por
tercera vez.”
Durante mi
adolescencia, cuando todavía era uno de los integrantes de su elenco, Irena nos instruía acerca del ingenio de
Hugo von Hofmannsthal; como libretista de Richard Strauss y de Max Reinhardt. Artífices
sobresalientes quienes, en sus consecutivas realizaciones, cautivaron a los
espectadores desde todas las fortalezas que este marco medieval aún hoy
promete. En las ejecuciones de los festivales salzburgueses, desde las altas
torres concibieron exhibir grupos de serafines anunciantes del eterno y postrer
minuto en la tragedia de Jedermann. Estas celebridades de la dramática: literato,
compositor y director escénico favorecían sus puestas en escena con los
rezagados destellos del día cuya luminiscencia proyectaba sombras descomunales
entre las curvaturas y sus cúpulas. Las portentosas arcadas colaboraban con el
rito teatral produciendo efectos insospechados. En tanto el ángel de la muerte
se allegaba en busca del espectro del hombre rico moribundo. Los bronces de
todas las iglesias y de la catedral de Salzburgo, se dejaban oir. El drama
convocaba a sus personajes reales e irreales. El “Dinero”, las “Obras”, los
“Ángeles”, la “Muerte”, el “Amigo”; los “Primos”, la “Amada”, “Mefisto”.
Rodeaban a Jedermann quien exhalando estertores, transitaba los últimos
escalones en la etapa final del auto sacramental. Así definía Irena la intuitiva madurez
transformadora de Hofmannsthal, Strauss y Reinhardt. Aptitudes dispuestas al
servicio del teatro con un propósito selecto, exquisito y sublime. Relevantes
expertos, quienes con maestría y talento abrieron camino en el teatro europeo y
universal; y además; esparcieron todas las semillas de una escuela
polifacética, experimental y moderna. Lo antes expuesto es referente de la Escuela que Irena Dodal desarrollara y nos transmitiera
en Buenos Aires, Argentina.
Esta original
modalidad de aquellos tiempos, también fue aplicada en el perfeccionamiento
escénico. Revolucionó el teatro esquematizado y tradicionalista. Mediante este
método el Reggiser, descubría que en la actualidad sus intérpretes solamente
demandaban de un contexto natural dominando una “cámara negra”; donde los
actores y las actrices se atareaban con sus ropajes y algunos escasos elementos
necesarios e indispensables para dar cuerpo y alma a aquellos personajes que
actuaran en la “Escuela del Teatro de Cámara”. Irena había organizado varios seminarios a lo largo de su docencia explicando
esta metodología.
Ahora se
abandonaba en su discurso con oraciones que la transportaban nuevamente hasta
Salzburgo, Alta Austria. Sintetizaba prolijamente las singularidades de los
conciertos que se desenvolvían en esa ciudad europea.
Su ánimo
también conquistaba en su memoria la Ópera de Viena, esa hermosa ciudad y sus
museos, sus costumbres. En tanto mis ojos prestaban atención al piso de
maderas. Un parquét desprolijo y vetusto. Con la mirada joven recorría las paredes
cenicientas de aquel ámbito. El aire se sentía enrarecido en ese tan apretujado
laberinto de gabinetes y camarines.
Desde el
estudio contiguo se prolongaba las resonancias del piano. La concertista lírica
ensayaba un aria. Algún violín gemía notas de melancolía; quizá preanunciando
la lluvia transparente que en estos momentos cae desde este cielo mientras mis
dedos porfían sobre el teclado. Ha transcurrido varios años y ahora trazo estas
reminiscencias y nostalgias a través de estos capítulos.
Seguía yo
atendiendo el discurso de esta mujer. Recalcaba que: “el teatro no es un
hobbie, el teatro es una ciencia. (Esto
lo escucharía durante muchos años. Tanto es así que en mis puestas trato de
aplicar esa disciplina necesaria para concretar una obra de arte.)
Durante su
juventud recorrió con fruición la hermosa geografía de Austria. Navegó por el
Danubio y viajó a orillas del Salzach. Sus ojos de muchacha se embelesaron ante
la maravillosa perspectiva de esas comarcas. Transitó la tierra salzburguesa sirviéndose
de todas sus complacencias. Fue concurrente
asidua de innumerables Conciertos de Música y Festivales de Teatro. Presenció
incomparables puestas en escena de Jedermann
(Cada Cual - Misterio Medieval del Hombre Rico Moribundo). La versión original de Hugo von
Hofmannsthal. Ponderaba esta obra magnífica de la dramaturgia ecuménica. Dicha
transcripción la enamoraría de modo tal, que hizo que conociera de buena tinta
todos y cada uno de sus pormenores. Durante el transcurrir de la década del
setenta, supo ilustrar dicha pieza con habilidad y docencia.
En su
exaltación de Directora Teatral, trasladó el interés de escenificarla en Buenos
Aires, con el grupo de comediantes de su escuela y del cual yo formaba parte.
Finalmente esta realización fue representada en una pequeña sala en una galería
que todavía subsiste sobre la “Avenida Corrientes”. “Teatro del Centro”. La
estupenda adaptación que floreciera de la pluma de Hofmannsthal, poeta
austríaco por excelencia, estuvo compuesta por el Señor Don Antonio Pérez
Valiente de Moctezuma (Miembro Correspondiente de
la “Academia Española de Bellas Artes”). Esta
era una valiosa versión castellana de Jedermann. - Editorial Albatros - Impresa
en Buenos Aires en 1940.
Conservo en mí poder un ejemplar
de esta traducción con una dedicatoria muy especial y firmada por su autor. “A Leónidas Barletta, con el mayor aprecio.
Su estimado Moctezuma. 1 de Noviembre - 1940- .”
Leónidas Barletta: fue un
escritor, periodista y dramaturgo argentino nacido el 30 de agosto de 1902 en
Buenos Aires y muerto el 15 de marzo de 1975.
Cada Cual es una pieza
reveladora, magistral, insigne. Soberanamente comprometida en todos los
semblantes artísticos, espirituales y humanos. Desde su leyenda, su contenido,
sus héroes, su enunciado, su mensaje. Refleja el común denominador de las
pasiones reconocidas por todos los mortales. Desde su insuperable dialéctica
hasta su plegaria axiomática. Este drama litúrgico ostenta un mensaje divino y
universal; también muestra desde el proceder de un hombre envilecido por la
opulencia: la codicia, el absolutismo, el engaño, la avaricia de “Cada Cual”. La
fogosidad de una relación carnal, lujuriosa y furtiva entre su “Amada” y su
“Amigo”, “en resumidas cuentas descorre
el velo y expone la perpetua mentira que desde siempre corteja a algunos hombres en su peregrinar por este
mundo”. La amistad del comercio,
del intercambio interesado; y la liviandad de sus prójimos ante su muerte.
IRENA DODAL - Ensayo - (fragmento)
Si de esta narración resumiera determinados y asombrosos acontecimientos de mi vida, los mismos serían: la mañana cuando en aquél matutino atiné con el anuncio y propaganda del seminario teatral que prometía Irena. Aquél sábado de octubre de 1972, cuando por la calle 31 de mi viejo barrio, abrí un librito del francés León Chancerel (discípulo del Vieux Colombier); “El teatro y la juventud”, tan solo para garantizar que conservara el recorte de un diario que reflejaba una dirección en particular de la Ciudad de Buenos Aires. Definitivamente esa tarde me entrevistaría por primera vez con Irena en su taller de teatro que funcionaba en una sala de ensayo alquilada en los "Estudios Paraná", en la esquina de las calles Paraná y Sarmiento. En la última hora de ese día el albur establecería el rumbo que emprendería mi destino.
El viento me daba en el rostro y me empujaba a la vida. En mi mente se intensificaba el fuego que apresuraba la ilusión, la misma que me transportaba hacia el dilema de lo inexplorado. Así, despacio, a los quince años me dirigí resuelto a mi primera clase de Arte Dramático. Relaciono poéticamente esos dos hechos, y tal vez los sintetizo en aquel oscurecer tempestuoso en la antigua Bohemia, el 10 de Diciembre de 2009. Esa tarde recorrí sus bulevares, aprecié sus cristales milenarios, sus fluorescencias. Mis pasos rápidos recorrían aceras y avenidas mientras cavilaba inmerso en un penetrante mutismo. Alguien me guiaba por esas vías desconocidas aterido por el frío poco más o menos invernal europeo.
Después de treinta y nueve largos años y luego de haber visitado Europa en diferentes oportunidades, el destino me situaba en Nové Mésto (La Ciudad Nueva ) frente al inmueble donde estuviera asentado el Estudio Cinematográfico “Ire Film Arts”. En el centro neurálgico de esa bellísima ciudad. ¡Qué extraña agitación me embargó y estremeció mi espíritu en ese minuto inusitado y perdurable!
Frente al piso, sobre la calle Klimentská se yergue una Iglesia Evangélica. A sólo aproximadamente diez minutos de este lugar está la muy reconocida sinagoga judía.
(Nove Mesto: Es el distrito nuevo o Ciudad Nueva. Está situada al sureste de Stare Mesto, y fue instaurada por Carlos IV en el siglo IV, aunque casi todos los edificios son de los siglos XIX y primeros del XX. Esto es en los alrededores de Josefov, distrito donde residiera también Franz Kafka.) Sin vacilaciones la providencia desbarataba sus cartas y me permitía ser parte de su aspecto lúdico y de su azar. Qué milagro y alianza de causas y casualidades conseguía, al fin, legitimar mi presencia en ese distrito pragués. Firme en este nuevo siglo observé desde una esquina la residencia y ese cuarto piso donde, cuando todavía no alcanzaba a promediar el siglo XX, el matrimonio Dodal instalara su INSTITUTO CINEMATOGRÁFICO. En ese momento la fórmula de reconquistar con mesura su memoria, en mi mente ya preanunciaba éstas páginas.
Oscar Sandoval Martínez
1 comentario:
Hola, soy investigador del cine argentino y particularmente del dibujo animado. Saben algo de las obras de animacion de Irena? Pudieron ver algo? Muchas gracias
Raul Manrupe
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